EL PICOR EN LAS ENFERMEDADES DEL HÍGADO



El término técnico que se utiliza para designar el picor es prurito. El Diccionario de la Real Academia Nacional de Medicina de España define al prurito como “sensación experimentada en la piel, las mucosas y la córnea que induce el deseo de rascarse”. Aparte de que rascarse la córnea no parece muy recomendable, el prurito es un síntoma bastante común en las enfermedades del hígado y puede llegar a ser tan persistente y desasosegante que altere profundamente la calidad de vida e incluso impulse al suicidio a algunos enfermos. De modo que hay que tomárselo en serio una vez apagada la sonrisa que nos provoca el recuerdo de la canción de Siniestro Total que los mayores de 35 años sin duda recordarán.

El prurito aparece en las enfermedades hepáticas que originan colestasis. La colestasis es la dificultad para la eliminación de la bilis o de alguno de sus componentes. Las sustancias de la bilis que originan el prurito se llaman pruritógenos. El problema es que no sabemos con seguridad cuáles son. Los primeros candidatos fueron los ácidos biliares, unos compuestos muy importantes para la función fisiológica de la bilis y cuyas concentraciones en la sangre aumentan si hay prurito de origen hepático; alguno de los menos abundantes podría causar prurito, pero no hay correlación entre las concentraciones sanguíneas de ácidos biliares y la presencia e intensidad del prurito. Posteriormente se estudió la posible responsabilidad de los denominados opiáceos endógenos, grupo al que pertenecen las endorfinas, de moléculas derivadas de las hormonas femeninas y últimamente del ácido lisofosfatídico, que es trending topic. Por el contrario, sabemos que la bilirrubina, causa de la ictericia en las enfermedades hepáticas, no es la responsable.  

Sea cual sea el escurridizo pruritógeno, sabemos que actúa estimulando receptores cutáneos específicos para el prurito y también que, tras atravesar la barrera anatómica y funcional que aísla relativamente el cerebro del resto del organismo (barrera hematoencefálica), influye sobre áreas cerebrales que generan la sensación de prurito.

La enfermedad hepática que produce prurito con mayor frecuencia e intensidad y de forma más precoz es la cirrosis biliar primaria. Muchas veces es el primer síntoma de la enfermedad y llega a ser tan intenso que por sí solo establece la indicación de trasplante hepático. Otra enfermedad colestásica clásica es la colangitis esclerosante primaria. En otra entrada de esta página web se hace una referencia a la colestasis del embarazo que, ésta sí, parece desencadenada inicialmente por derivados de hormonas sexuales femeninas.

El medicamento más utilizado en las enfermedades que producen colestasis es el ácido ursodesoxicólico (AUDC), pero su efecto directamente beneficioso sobre el prurito solo se ha demostrado en la colestasis del embarazo, en la que es eficaz y seguro. En la cirrosis biliar primaria el AUDC es la base del tratamiento, pero por su efecto beneficioso sobre la enfermedad, no sobre el prurito.

Hay varios medicamentos útiles para tratar el prurito de las colestasis. Los más usados son los denominados secuestrantes de las sales biliares, que impiden la reabsorción de estos productos una vez que se han eliminado al intestino a través de la bilis. Tienen mal sabor y producen estreñimiento pero son bastante eficaces. Otros medicamentos que se han utilizado con eficacia variable han sido rifampicina, antagonistas opiáceos, sertralina y antihistamínicos. En casos extremos se puede hacer una depuración externa de la sangre mediante un procedimiento denominado MARS. Las sociedades científicas implicadas han elaborado un esquema de tratamiento que los especialistas conocen y aplican.

Hay una enfermedad hepática muy común, la hepatitis C, que en muy contadas ocasiones produce como manifestación predominante un prurito intenso y refractario cuya causa es mal conocida pero que responde muy bien al tratamiento de la infección con interferón y ribavirina, de modo que es posible que la causa sea la actuación del propio virus. Por el contrario, uno de los nuevos medicamentos inhibidores de la proteasa que se están empezando a utilizar, telaprevir, produce con frecuencia prurito anal, en una zona muy próxima a aquélla en la que a Siniestro Total le era imposible rascarse con el traje de astronauta.

 

12 de mayo de 2012.